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jueves, 3 de julio de 2014

¿Entiende usted lo que dice Gizmo? - Para oir sólo hay que escuchar

Que adorable era Gizmo. Un "bicho" entrañable, achuchable, que dan ganas de proteger. Así son los Mogwais. Eso no quita que, de no seguir unas normas estrictas, pueda desencadenar el mismísimo apocalipsis. Pero de eso se trata.

Los Gremlins, se ha convertido en la primera película gamberra de mi infancia. Llena de guiños a otras películas, de gags sangrientos y desmadrados, de personajes memorables, Los Gremlins es una de esas películas que siempre tendremos en nuestro particular pódium de películas infantiles, aunque la verdad sea dicha, infantil lo que se dice infantil no es mucho...(la anécdota contada por la protagonista sobre la muerte de su padre el día de navidad...es de esas que te pueden hacer mirar las chimeneas y los disfraces de Santa Claus de otra forma..).

Pero claro, si tenemos en cuenta que el director es Joe Dante, pupilo de Roger Corman, y autor de las inclasificables Piraña y Aullidos...pues ya entendemos todo. Aunque estaba Tito Spielberg para suavizar las cosas. ¿Qué es demasiado gore para su estreno en EEUU y para las estrictas calificaciones de la  MPAA ( Motion Picture Association of America)? Pues nos inventamos una nueva, la PG-13, que permitía asistir a los menores de 13 años acompañados. Ahí está Steven. Demostrando músculo y poderío.

Este verano hace 30 años de su estreno. Ni más ni menos. Aquel verano de 1984, fue uno de los más espectaculares en cuanto a estrenos para los amantes de lo "retrochentero": Los Gremlins, Los Cazafantasmas y Superdetective en Hollywood. Casi nada.

En Los Gremlins hay una cosa que está clara. Es necesario seguir unas normas. Pocas y fáciles de recordar. Aunque rígidas e inflexibles. No hay medias tintas. Si no las cumples, prepárate para tener una horda de insaciables bichos en plan hooligan en tu salón. Ya te habían avisado.

En las relaciones humanas, pasa un poco lo mismo. Existen unas normas que debemos seguir. Nos las dicta la educación, la sociedad, la cultura en la que hemos crecido. Aunque no seguirlas no implica la multiplicación, ni el gamberrismo, ni la muerte... ¿o sí?...

Estoy perplejo por lo que sucede a mi alrededor. Creo que en muchas ocasiones  nos hemos olvidado de cosas muy sencillas. De las normas básicas. Y asistimos a constantes debates a gritos, a faltas de respeto, a descalificaciones personales. Como si las relaciones y la comunicación se hubiera rebajado a niveles primarios. Estamos dando de comer a nuestros Mogwais de madrugada, mientras los duchamos.

Existe otra forma. Claro. Y se llama escuchar. Algo que se está olvidando, que está en desuso. Escuchar implica entender, situarte en el otro lado. Todos tenemos motivaciones, algo que nos sitúa en el sitio donde estamos. Entender porque estamos, porque decimos y defendemos lo que pensamos, es fundamental para aclarar el entorno. Sin hooliganismos, ni sectarismos. Sin rigideces. No "gremlinicemos" nuestras relaciones.

Me encuentro diariamente con gente que entiende esto. Con gente que lo que quiere es entender, escuchar, oir, sentir y hacer de todo esto algo mejor. Que adoran la charla, el confrontar sus ideas con las de los demás, pero sin generar el caldo de cultivo para que aparezcan nuestros Gremlins. Vamos, que cena a las diez y limpieza en seco para Gizmo.

Maquiavelo decía que "En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros". En nuestra mano está quedarnos en ellos, o intentar sortearlos. Solo es cuestión de actitud, de escucha y de comprensión. Porque como dice el Psicólogo Renni Yagosesky "Cuanto más recuerdo aceptar, más olvido sufrir".

¿Qué si entiendo a Gizmo? Lo intento. Me he hecho el firme compromiso de escuchar más, de entender lo que le ocurre a los que me rodean. Desde entonces oigo mucho más. Y disfruto de ello.



 

jueves, 26 de junio de 2014

No digas eso. ¡Los Goonies nunca dicen muerto!

¿Qué harias por defender tu mundo, tu vida, tus amigos y la gente a la que quieres? ¿Serías capaz de iniciar un viaje en busca de un sueño, de un fantasma...de un tesoro maravilloso?

En la búsqueda del Barco de Willy El Tuerto, tras los pasos de Chester Copperpot, con los malvados hermanos Fratelli tras sus pasos, los Goonies inician esta maravillosa aventura de amistad, valor, amor y decisión.

Los Goonies es el paradigma de Cine Entretenido con mayúsculas para toda una generación. Porque desde el minuto uno quieres acompañar a esta pandilla, quieres vivir en los muelles de Goon...¡quieres ser un Goonie! Es fresca y divertida, y ha envejecido maravillosamente. Para ello fue magistral la dirección de Richard Donner (padre también de la deliciosa Lady Halcón).  Para acentuar la naturalidad de las reacciones de los actores el propio Richard contó como lo había conseguido. En la escena que ven el barco de Willy por primera vez "Nunca dejé que los chicos vieran el barco. A ellos se les prohibió la entrada en el plató desde el primer día, desde el comienzo de su construcción. El día que ellos entran en escena saliendo disparados y cayendo al agua, se giran y ven el barco por primera vez. Los traje a todos de espaldas. Todos sabían lo que iban a ver, pero no tenían ni idea de lo que iba aparecer. Y así en la película cuando ellos se giran y ven el barco por primera vez, esas son sus reacciones reales". Se dice que la reacción fue tan buena que hasta soltaron tacos y tuvieron que volver a rodar algunas partes.

Los Goonies ha marcado mi infancia. Y revisitándola muchas veces, veo que es una historia de determinación y perseverancia. Porque Los Goonies nunca se rinden, ni cuando lo tienen todo en su contra.

Los caminos para lograr nuestras metas son complicados. Difíciles y muchas veces empinados. Además las estadísticas que circulan por ahí no ayudan mucho: solo el 5% de las personas alcanzan susu sueños. ¿Qué pasa? ¿No tenemos sueños?¿No luchamos por ellos? ¿O acaso nos rendimos con demasiada facilidad?

En mi experiencia vital, creo que ha sido un poco de todo. Muchas veces cuesta identificar tu sueño, tu meta, tu objetivo. Y esto se debe a varios factores: miedo a lo desconocido y a la crítica, cansancio, procastinación (el "mañana lo hago")... Yo he visitado una y otra vez estos factores. Como el 95% de las personas.

¿Y como hacían los Goonies?¿Qué lecciones nos dan?

Para no rendirse, lo primero que hay que tener es determinación para conseguir tu objetivo. El Tesoro de Willy el Tuerto y la salvación de toda una comunidad de una inminente demolición era una gran meta.

Buscar recursos y estrategias para superar los obstáculos que se presenten. Unas clases de piano. Unos invento que aunque raramente funcionaban, pero que en ocasiones salvan la vida. Amigos inesperados. Todo sirve para superar obstáculos y continuar el camino. Busquemos los nuestros

Visualizar nuestro éxito, nuestra meta. La victoria. ¿Cómo te vas a sentir cuando lo consigas, cuando el oro de Willy te rodee?

Perseverar y arremeter con fuerza antes los fracasos puntuales. A veces el camino parece que se acaba. Y los Fratelli te siguen muy de cerca. O hay una salida fácil, que no te conduce a tu objetivo. No desfallecer y tener claro que el objetivo sigue ahí, aunque el camino sea largo.

Recordar éxitos y victorias pasadas. No hay nada más alentador en pensar que una vez lo conseguimos. Ralph Waldo Emerson decía "“Solo triunfan aquellos que creen poder hacerlo”. Y los Goonies estaban convencidos de ello.

En definitiva, tener claro nuestro sueño, nuestra meta, nuestro objetivo y mentenerlo vivo nos ayudará a motivarnos para conseguirlo. Porque todos merecemos nuestra victoria. Ser los salvadores de nuestros muelles de Goon particulares.

Nadie mejor que Mario Benedetti para expresarlo con sus propias palabras: "No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento".

Y nunca, nunca, digas no puedo. Seamos un Goonie más. ¡Los Goonies nunca dicen muerto!



 

jueves, 19 de junio de 2014

Quiero agradecer a Apollo Creek la oportunidad de pelearme con él


Si tuvieras que agradecer a alguien algo, ¿a quien lo harias? Rocky Balboa, el potro italiano, llegó a ser lo que fue gracias a su némesis, a su gran rival, a Apollo Creek. La saga de Rocky (aunque algunas de ellas sean más bien olvidables) marcó una época, y nos enseñó varias cosas: que el esfuerzo y el tesón tienen su recompensa, que cuando subes unas escaleras largas tienes que levantar los brazos al llegar arriba, que los cuñados son gente entrañable y que si en tu mente escuchas Eye of the tiger todo sale mejor...
Otra cosa que nos enseñó, fue el respetar a los rivales. El enfrentamiento con tus demonios y enemigos que en muchos casos representan lo opuesto de ti.
 
Hace tiempo que no escribo. Lo elegante sería decir que estaba reinventándome, o reorientando mi visión y mis objetivos. Pero la verdad es que la vida me ha vuelto a adelantar por la derecha, un adelantamiento peligroso y osado que me ha dejado bastante perplejo. Lo bueno de la vida es que nunca deja de sorprenderte. Cuando creías que estabas en un punto óptimo, de desarrollo y de estabilidad.... zas! Te lo habías creído? Juajuajuajuajua...(creo que la vida se ríe a veces como los malvados de pelicula B...)
Reinventarse. Reencontrarse. Reponerse. Y sobre todo reflexionar. Porque todo esto es la vida. Una sucesión de momentos. De escenas que nos llevan constantemente a un “y en el proximo capitulo....”
Como en todas la cosas que hago( y el blog es una de ellas), quiero y pretendo que sirvan para algo. Con las tostadas casi lo había conseguido. Me sentía bien , recibiendo el feedback de toda la gente que lo seguía. Y me animaba semana a semana. Hasta que llego un momento de parón, en el que noté que no era tan natural. Que me había vuelto yonki de la respuesta. Que las cosas que salían de mi, aunque muy conscientes, eran plasmadas pensando en lo que opinarian de ellas... Y creo que me estaba engañando. Y traicionado el objetivo del blog. De aquel experimento surgido en una sesión de coaching y que se convirtió en poco tiempo en algo que ni yo mismo controlaba.
En este momento me doy cuenta que me he tenido que enfrentar a multiples problemas, a cantidad de “enemigos” que me han hecho dudar de muchas cosas. Y por eso quiero darles las gracias. Porque sin ellos, no estaría en el punto que estoy, Porque sin ellos no habría rescatado tantas cosas que tenía olvidadas. Porque sin ellos la vida sería más aburrida. Ahora que miro atrás, veo que sin ellos, probablemente hoy sería mucho más gris, mas infeliz y más aburrido.
Oscar Wilde decía que “el sufrimiento es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir”. Y en parte es cierto. Las dificultades, el miedo, la incertidumbre hacen que nos demos cuenta de muchísimas cosas. De que seamos conscientes de nuestro existir, de nuestro camino y de nuestra realidad. Aunque no solo ellas.
He de reconocer que en ocasiones acabé casi noqueado. Que el rival tan duro que es la vida, sabe donde golpearte y te deja sin aliento. Pero en esos momentos, siempre habrá una Adrian a tu lado (en forma de pareja, de amigos y amigas, de familia...) que te recoje, te cuida y te cura. Y eso es grande. Y por eso es necesario estar agradecido. Por nuestros Apollo y nuestras Adrian. Por nuestros Jonhy Lawrence y nuestros Sr. Miyagi. Por nuestros Sauron y nuestros Gandalf.
En otras ocasiones he hablado del poder de la gratitud sincera. De lo curativo, valioso y necesario que ha sido el agradecimiento en mi vida. Hoy ye leido que la prestigiosa Universidad de Berkeley, tiene un ambicios proyecto de más de 5 millones de dolares, para incrementar la ciencia y la práctica de la gratitud. Ha descubierto que el dar las gracias de una manera consciente y sincera, tiene unos beneficios altísimos tanto para la salud psicológica, como para la física. Aumenta nuestras defensas y baja la presión arterial, aumenta los niveles de serotonina y nos genera bienestar. Y si Berkeley apuesta por ello...
No se si con daros las gracias es suficiente. Sois muy importantes en mi vida. Y siento haberos decepcionado, o defraudado. Pero mi compromiso es claro: la vida me ha dado, me ha quitado, me ha devuelto y me ha restado. Pero las tostadas, que tanto han significado para mi nunca dajarán de estar ahí (aunque con parentesis mas bien largos...). Y que suene Eye of the tiger!

 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Él decía que cuando se halla algo, cosa, lugar o persona perfecto hay que serle fiel.


Anoche soñé que volvía a Manderley...

¿Te imaginas que conoces a alguien, te enamoras y rápidamente decides pasar el resto de tu vida con él? ¿Qué sentirías si al empezar la convivencia descubres que las sombras del pasado comienzan a incomodarte y a hacer de tu vida una verdadera pesadilla?

Así es Rebecca. Una película de suspense, con todos los ingredientes para ser uno de los clásicos de Alfred Hitchcock. Un reparto espectacular. Una tensión narrativa increíble, y una dirección de actores muy al estilo Hitchcock: hizo creer que todo el equipo odiaba a la protagonista, Joan Fontaine, para conseguir que actuara reservada y temerosa durante toda la película. Ademas Sir Lawrence Olivier ayudó bastante con su carácter recio....

Aunque reconozco que sus métodos eran efectivos y conseguía de sus actores y actrices lo que se proponía, discrepo de las formas y de los calvarios que Mr. Alfred hacía pasar a sus empleados, en especial a sus actrices... Ahh, un dato curioso: a raíz de la película y de su éxito se comenzó a llamar rebeca a la chaquetita que Joan Fontaine luce durante todo el filme...

El Aristócrata Maximilian De Winter, hombre de principios y fiel a todo lo que merece la pena...o no tanto...

La fidelidad. Estos días que Nelson Mandela ha muerto, y sobradamente nos han bombardeado con su historia de vida, con sus triunfos y sus miserias, una de las frase que más se han repetido es que era fiel a sus ideas y que luchó por ellas contra todo. Por ellas pagó un alto precio, y por ellas también logró su más grandes éxitos.

Mandela fue un ejemplo de integridad, de ser consecuente. De fidelidad a las cosas por las que crees.

Hoy es difícil ver ejemplos públicos así. Solo hay que mirar a los que nos gobiernan para entender que lo de ser consecuente, íntegro y fiel a unas ideas es algo que escasea. Como encontrar una aguja en un pajar...

Pero si nos vamos al ámbito privado, ahí la cosa cambia. Ahí podemos encontrar cientos de ejemplos de integridad, de moralidad, de ética. Personas que siguen sus ideas y no se venden por nada. No se rinden. Gente que dedica su vida y su esfuerzo por algo en lo que realmente creen. Con objetivos bien dispares eso sí. Sea para sacar su familia adelante, o para conseguir mejorar su nivel de vida. O para ayudar al resto de la ciudadanía. O para prestar ayuda a la gente que más lo necesita. De esos ejemplos hay cientos. Seguro que conocéis a varios...

Estos días circula por la red un vídeo de un médico de familia que llama a un canal de televisión mas bien “conservador” para denunciar la situación que está detectando diariamente en sus pacientes. Y no tiene pelos en la lengua. Un ejemplo de ética en un gremio, el de los profesionales de la salud, que diariamente es blanco de medidas, recortes, suspicacias y ataques más o menos velados. Un altavoz de la situación que muchos estamos detectando, sino viviendo, en el día a día.

¿Somos consecuentes con lo que creemos? En mi entorno más inmediato sí. Estoy rodeado de personas que han renunciado a cosas por defender y luchar por sus ideas, por su forma de entender la vida. Y eso para mi es una satisfacción. Un ejemplo y un espejo en el que mirarme.

El ser consecuente, fiel, integro pone a prueba nuestra capacidad de empatizar, de ver el otro lado y entender sus consecuencias. A veces nos estimula a la hora de tomar decisiones y otras nos la dificulta, porque entran en conflicto nuestros valores y nuestros deseos...

Victor Hugo, autor referencia del romanticismo francés, y persona fiel a sus ideales, aunque algunos controvertidos, decía en una de sus obras..

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso
malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que
por lo menos haya uno en quien puedas confiar 
sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,
algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea
justo, para que no te sientas demasiado seguro
.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los
que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con
los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que
haciendo buen
uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado
deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
 y su dolor y es
necesario dejar que influyan en nosotros.

Te deseo de paso que estés triste, no todo el año,
sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean,
seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Y si después de todo esto encontramos persona, lugar, cosa, pensamiento o sensación perfecta....seamosles fieles. Vivamos con naturalidad, prediquemos con el ejemplo. Reconociendo que en muchas ocasiones no lo hemos sido. Yo el primero!
 
 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Lo haremos como si no tuviéramos nada que perder

Un día te despiertas. Has pagado sobradamente tus pecados. Ya no estás en deuda con la sociedad. Pero en tu cabeza ronda algo. Algo que siempre has deseado hacer. Además te lo pide el cuerpo. Tienes la obligación moral autoimpuesta de recuperar todo aquello que se te arrebató.

Pero evidentemente lo que se te está pasando por la mente, no se puede ejecutar en solitario. Necesitas de un montón de gente de confianza que te ayude a conseguir tu meta: recuperar a tu mujer y un botín de más de 100 millones de dólares...

Ocean´s Eleven es una de esas películas que podría ver hasta la extenuación. Una de esas pelis entretenidas y divertidas, con su dosis justa de acción, humor y con un reparto bastante "apañado"... (Aunque yo prefiero La Cuadrilla de los Once, el original sobre el que se basó, mucho más entrañable y con un reparto brutal: Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Cesar Romero...)

Danny Ocean y su pandilla, realizan durante toda la trama, un ejercicio de preparación, estrategia, de sutileza... Pero sobre todo, se enfrentan a sus miedos a sus fantasmas del pasado.

En nuestras vidas, en ocasiones, es necesario enfrentarnos a nuestros miedos. los miedos forman parte de nuestra historia. Nos han hecho movernos en una u outra dirección. Y entiendo su papel defensivo, de protección.

Lo que también creo que hoy en día el miedo está sobredimensionado. Vivimos en la amenaza constante. Solo hay que ver telediarios, o hacer una pequeño sondeo a los que nos rodean, para observar que le miedo se ha instalado en nuestra vida y, lo peor de todo, que se está sintiendo muy a gustito.

El miedo primario, es el miedo al futuro. A lo desconocido. El profesor Veer Sharma, toma las iniciales del término inglés FEAR (miedo) para definir este temor irracional al futuro:
FALSE EVIDENCE APPEARING REAL es decir falsa evidencia que parece real. El miedo a lo que pueda pasar no tiene ningún fundamento, ya que en nuestras manos está el evitarlo. Lo que pase no llegará irremediablemente, sino que será fruto de cientos o miles de decisiones personales.

Otro tema a analizar es el miedo como indicador del cambio. Como señal hacia donde debemos esforzarnos. Si un pájaro ante un espantapájaros, huye haciendo caso a su miedos, no comerá ese día de ese campo. Pero si es capaz de vencer su miedo, de superar ese temor, y acercarse se dará cuenta que el espantapajaros señala donde hay buen grano. Es decir el MIEDO habrá pasado a ser el MEDIO para conseguir algo.

Haceros esta pregunta: ¿Qué es a lo que realmente teneis miedo? ¿Qué os aterroriza? Si somos capaces de identificarlos, habremos dado el primer paso para superarlos. Además al identificarlos, estaremos reconociendolos. Hacerlo sin temor, y entendiendo que forman parte de nosotros, y que gracias a ellos también somos lo que somos hoy en día.

Una herramienta eficaz, que ayuda a dimensionar los miedos es hacerse  esta pregunta: ¿Qué es lo peor que nos podría pasar si..? Al ver que el resultado no es tan terrible, el miedo será menos miedo. Podremos incluso plantear alternativas que llevaríamos a cabo en caso de que nuestro temor se hiciera realidad.

Por tanto, bienvenido sea el miedo si nos sirve para ocuparnos de un tema no resuelto: cómo encaramos el resto de nuestra vida, cuáles son nuestras prioridades y qué vamos a hacer a partir de ahora mismo para alcanzar nuestras metas.

En Coach Carter, sus alumnos hacían un resumen muy al hilo de esto...

Nuestro mayor miedo, no es que no encajemos... Nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo, no hay nadie inteligente en encojerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor. Todos deberiamos brillar como hacen los niños. No es cosa de unos pocos, sino de todos, y al dejar brillar nuestra propia luz, insconcientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automaticamente a otros

Todo lo que haré desde ahora lo haré conscientemente, junto con mis miedos. Sabiendo que lo que perderemos no es nada en comparación con lo que ganaremos. Bienvenidos al futuro del MEDIOMIEDO!
 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Me atrevo a hacer todo lo que sea digno de un hombre, quien a más se atreve, no lo es


Un vengador enmascarado que lucha por restaurar unos ideales. Por restituir la justicia, luchando contra la tiranía y el totalitarismo. Un futuro distópico, en el que los medios de comunicación manipulan a favor del poder establecido, y donde la ley del miedo campa a sus anchas.

Os suena de algo?

No es la realidad que vivimos, aunque lo parezca. Es el mundo que nos presenta V de Vendetta, la película que los hermanos Wachowsky produjeron basándose en la famosa novela grafica de Alan Moore (aunque éste al verla se desentendiera de la adaptación...). La pelicula intenta ser una critica a las políticas de control social y a la sociedad de bienestar. La búsqueda de un icono que lidere una revolución.

Para los anglosajones el personaje de Guy Fawkes es muy popular, aunque para nosotros fuera ajeno. Y es curioso que la máscara que luce el actor Hugo Weaving en la película, ahora sea la imagen del movimiento alternativo Anonimous...y que la Warner esté haciendo caja con la venta de las mismas. Paradojas de la realidad en la que vivimos.

V representa la cultura, el poder el pueblo y los ideales de justicia y equidad. Aunque para ello tiene que trasgredir los límites establecidos. Entendiendo que lo que hace hoy tiene su reflejo en el futuro.

Nuestros límites. Vivimos atenazados por la sociedad y por la realidad. Una situación que nos pone a prueba diariamente y que, en ocasiones nos obliga a mostrar nuestro lado más extremo, más al límite.

En general y por norma, nuestros límites están muy relacionados con el fracaso y el fallo. Si no hacemos el esfuerzo de identificar el error, de aprender de él, tenemos la tendencia a reproducirlo en bucle, a pensar que hemos llegado al límite. ¿Los errores? A nuestra papelera de reciclaje! A reciclarlos y reutilizarlos en nuestro beneficio. Eso establecerá nuevos límites, ampliará los que ya tenemos. Porque transitar por nuevos territorios con la mochila cargada de errores reciclados es la mejor herramienta para ser personas hábiles.

Otro tema es la energía y la determinación con la que afrontamos el día a día. Una motivación alta, es sinonimo de superación de barreras, de imponerse a los límites establecidos y de superarnos una y otra vez. Creernoslo, ser conscientes de que todos podemos conseguir casi todo lo que nos propongamos, es el primer paso para cruzar la frontera, para explorar lo inexplorado.

Hoy yo tengo claro que nuestra mente y nuestras creencias son los principales frenos a nuestro desarrollo. Son herramientas con tanto potencial, que usados de una u otra forma, son capaces tanto de convertirnos en personas increibles, o hacer que suframos el más penoso de los calvarios. Es algo asi como la fuerza de Star Wars. Lo mismo te hace brillar que te introduce en el lado oscuro.

A estas alturas, os preguntareis; “si, muy bien, otro rollo de autosuperación, otra lata sobre si quieres puedes y el poder está en ti...pero como carajo lo consigo????

No tengo recetas. No soy tan experimentado, ni tan sabio como para dar ese tipo de consejos. Solo puedo hablar desde mi experiencia, y desde lo que a mi me ayudó en momentos muy complicados. Lo que a mi me hizo superar mis límites, fue tener la certeza que podía conseguirlo, saber que siempre hay alguien ahí fuera dispuesto a echarme un cable y ver que todos mis errores no asumidos, siempre me llevaron al mismo sitio. Un pequeño cambio fue la diferencia. Un chispazo. Una pregunta. Lo que en coaching se dice un “insight”. Preguntate si eres feliz. Preguntate a donde vas. Cuales son tus metas. Cual es tu presente. Y quien te acompaña. Respondiendote con sinceridad, sabreis el límite. Vuestro horizonte.

En Matrix lo decían...

Sé que tenéis miedo. Nos teméis a nosotros. Teméis el cambio. Yo no conozco el futuro. No he venido para deciros cómo acabará todo esto. Al contrario, he venido a deciros cómo va a comenzar. Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo sin vosotros. Un mundo sin reglas y sin controles, sin limites ni fronteras. Un mundo donde cualquier cosa sea posible. Lo que hagamos después, es una decisión que dejo en vuestras manos.

Hoy me atrevo a casi todo. El límite es algo difuso, y se que con las personas adecuadas todo se puede conseguir. Seamos transgesores de nuestras fronteras. Emigrantes hacia el futuro. Viajeros del "yo puedo".

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Pero allí, detrás del horizonte, siempre intuimos el fulgor de lo desconocido

Descubrirse al Mundo. Explorar nuevos caminos. Relacionarse con los mayores, y empezar a entender que la vida es algo más. Que todo tiene un precio. Que es necesario definir hacia donde quieres dirigirte, que quieres hacer y, sobre todo, con quien quieres hacer ese camino.

Una historia sobre la amistad, el amor, el descubrimiento. Sobre vocaciones, oportunidades y relaciones. Sobre lo importante que son ciertas cosas en determinados momentos. Una vista atrás, sobre hechos que pueden desencadenar futuro. Eso es El camino de los Ingleses. Una historia que si hubiésemos descubierto en otra época, sería una de esas películas de llamadas "generacionales".

Reconozco que a partir de esta película, Antonio Banderas, me empezó a caer bastante bien. Admiro su valor por presentarnos una historia tan personal, tan arriesgada, sin renunciar a la poética y a la emoción.

Día a día, tomamos decisiones. Decisiones que nos marcan un camino. Se nos abren cientos de posibilidades. Posibilidades que a priori no vemos. En momentos, nos damos cuenta de la importanacia de las mismas. En la mayoría de las ocasiones no somos conscientes. Lo que en definitiva, llamamos destino.

Hay personas temerosas del destino. Temen que las decisión sobre su futuro, ya esté tomada de antemano por fuerzas inexplicables. Y los hay que se lo forjan diariamente. Personas luchadoras, inconformistas que se plantean un futuro a su medida. De esas, seguro que conocemos muchísimas...y de las otras también.

Pascal recomendaba para garantizarnos la felicidad, no salir de nuestra habitación. Era, llevado al extremo, lo que en coaching se denomina "nuestra zona de confort". Es probable que dentro de nuestros cuartos, estemos protegidos. Calentitos y entretenidos....un rato al menos. Pero nuestra naturaleza nos empuja a salir. A aprender, a vivir. Queremos descubrir placeres, descubrir que mas allá de la puerta de nuestro cuarto nos espera otra vida.

Muchos de nosotros no pensamos en el destino. Es una idea demasiado compleja. Yo creo en la sencillez. En lo natural. En que el día a día nos va enfocando a una dirección. Tener la habilidad de darnos cuenta de ella, de entender las señales y ser lo suficientemente valientes para seguirlas, es primordial para convertirse en "hacedores de destinos". Y dejar de hacer nudos en los hilos de la realidad, y seguirlos como en la mitología hacía Teseo, con el hilo de Ariadna.

¿Y en cuanto hayamos salido? ¿Qué nos ocurrirá? Pues basicamente lo que queramos que nos ocurra. Porque si miramos el destino con temor y desconfianza, se nos presentará sospechoso e impredecible. Pero si por contra lo hacemos con amor y confianza, obtendremos respuestas y ecos positivos y mucho más satisfactorios. Es la denominada "Ley del espejo". Así como me trates, me comportaré. Y el destino no es ajeno a esta ley.

Y para los temerosos del destino, dos datos:

1) Sólo la mitad de la vida son las cosa que nos suceden. La otra mitad es lo que hacemos con ellas.

2) Aunque si bien es cierto que hoy puede ser el último día de nuestras vidas, también puede ser el primero. El día antes de lo que nos propongamos empezar.

Y como decían en Terminator Salvation...

Se avecina una tormenta en el horizonte. Una época de penurias y dolor. Se ha ganado esta batalla, pero la guerra contra las máquinas se recrudece. La red global de Skynet resiste, pero no desistiremos hasta que quede destruida completamente. Soy John Connor. No hay mas destino que el que nos forjamos.

Detrás del horizonte se nos presentará un paisaje distinto. Nuevo. Desconocido. Dirigirse a él valientemente, con decisión y de forma positiva, está en nuestras manos. Forjemos algo por lo que estemos orgullosos. ¿Empezamos el camino?